Donde se detiene la mirada
Jesús inclina la cabeza sobre las manos juntas en este sereno retrato en primer plano. En la escena no entra nada más: solo la túnica clara, el pelo largo y la propia oración.
Rosi trabajó la imagen casi por completo en blancos, grises y marrones suaves, 18 colores en total. Las puntadas más oscuras marcan los pliegues de las mangas y los huecos entre los dedos, y los hilos más claros recorren el cabello y la túnica. Las manos quedan cerca del centro, justo debajo de los ojos bajos, y es ahí donde acaba deteniéndose tu mirada.
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